Regeneración. Una comunicación (3 de enero de 1901)[1]

 

Los suscriptores, directores de Regeneración, hondamente impresionados por el voto de simpatía que la Honorable Asamblea General del Club Liberal Ponciano Arriaga,[2] de San Luis Potosí, se ha servido otorgarnos, nos honramos en poner la presente para patentizar a dicha Honorable Asamblea nuestros sinceros agradecimientos por la inmerecida distinción de que hemos sido objeto por parte de tan dignos ciudadanos.

Esta distinción no nos envanece; ella sirve para alentarnos en la lucha desigual en que nos hemos empeñado, al saber que nuestros esfuerzos reciben como recompensa el mayor y más grato de todos los premios: la simpatía de los ciudadanos honrados.

Esas simpatías nos hacen comprender que nuestra labor no es estéril, que si lo fuera, y así lo comprendiéramos, romperíamos nuestras plumas, antes de atraernos con sus producciones el odio y el desprecio del pueblo, para el que trabajamos y al que dedicamos todas nuestras energías.

La libertad del pueblo, del que formamos parte, como nacidos de él, es la que defendemos, es la que anhelamos, por ser también la que anhelaron y defendieron nuestros padres a costa de su vida y de sus bienes.

Los ideales liberales y democráticos nos fortalecen, son los que informan nuestros escritos, porque son los que ocupan nuestras con- ciencias, los que inflaman con su saludable calor nuestras almas jóvenes y hacen vibrar hasta la más insignificante de nuestras celdillas nerviosas.

Tenía que ser; nacidos a la luz del espléndido cielo de las montañas de Oaxaca, comenzamos por respirar la libertad de aquella salvaje naturaleza, muy lejos de los centros populosos en donde medra la adulación y el servilismo practica su obra de oruga. Educados después fuera del oprimente círculo oficial, no hemos podido comprender, al conservar nuestra independencia de carácter, la complacencia bochornosa ni la mentida utilidad de esa grave enfermedad que se llama política de conciliación.

Nuestras conciencias no se han afeminado aceptando esas bochornosas complacencias o esta nefasta política, y hemos luchado, y continuaremos la brega hasta conseguir, ya que no su destrucción, al menos despertar el espíritu público para que ejercite sus derechos y salga de la tutela oficial.

Continuaremos luchando, para que nuestros hijos puedan ejercitar, en otro medio, los derechos que la ley nos otorgó y el Poder nos ha arrebatado.

Continuaremos la lucha, ahora que sabemos que no estamos aislados y contamos con la benevolencia de los buenos ciudadanos, como los dignos miembros de ese Club, a los que les viviremos agradecidos en virtud de alentarnos para proseguir nuestra obra y llegar al sol de nuestros ideales, con las pupilas siempre fijas en él, pretendiendo, por otra parte, tener bien soldadas las alas, sin temor a que su calor las funda y nos precipite a la onda amarga del desprecio popular.

Repitiendo nuestros agradecimientos, deseamos al Club Liberal Ponciano Arriaga, de San Luis Potosí, el mayor éxito en sus trabajos, como merecido premio a los ciudadanos que procuran el progreso y gloria nacionales.

 

México, 3 de enero de 1901

Jesús Flores Magón. Ricardo Flores Magón

A los CC. miembros del Club Liberal Ponciano Arriaga. San Luis Potosí

 

 

 

 

[1] Regeneración, México, D.F., 1a. época, núm. 21, 7 de enero de 1901.

[2] Club Liberal Ponciano Arriaga. Formado en la ciudad de San Luis Potosí el 13 de septiembre de 1900, a partir de la “Invitación al Partido Liberal” suscrita por el ingeniero Camilo Arriaga el 30 de agosto próximo anterior. Arriaga fue nombrado presidente; Antonio Díaz Soto y Gama, vicepresidente; José Ma. Facha, Blas C. Rodríguez, Moisés García y Genaro I. Zapata, secretarios. Su órgano de difusión fue Renacimiento. El club convocó y organizó el Primer Congreso Liberal, realizado del 5 al 11 de febrero de 1901, en el cual le fue conferido el carácter de Centro Director de la Confederación de Clubes Liberales. Para impedirse la celebración del Segundo Congreso Liberal, el 24 de enero de 1902 se recurrió a Heriberto Barrón, diputado reyista, apoyado por una fuerza militar disfrazada de paisanos. Se reinstaló en la ciudad de México el 5 de febrero de 1903, bajo la siguiente mesa directiva: presidente, Camilo Arriaga; vicepresidente, Antonio Díaz Soto y Gama; tesorero, Benjamín Millán; 1er. secretario, Juan Sarabia; 2o. secretario: RFM; 3er. secretario, Santiago de la Hoz; 4o. secretario, EFM; 1er. vocal, Juana B. Gutiérrez de Mendoza; 2o. vocal, Evaristo Guillén; 3er. vocal, Federico Pérez Fernández; 4o. vocal, Rosalío Bustamante; 5o. vocal, Elisa Acuña y Rosete; 6o. vocal, Alfonso Cravioto; 7o. vocal, María del Refugio Vélez; 8o. vocal, Tomás Sarabia; 9o. vocal, Alfonso Arciniega; 10o. vocal, Humberto Macías Valadez. El 11 de abril del mismo año, emitió otro manifiesto llamando a apoyar un candidato liberal para competir contra el general Porfirio Díaz en las elecciones de 1904. Los más de sus miembros marcharon al exilio a fines de 1903 y principios de 1904. El club se escindió y disolvió para dar paso a la JOPLM el 28 de septiembre de 1905.