Acta de instalación de la Asociación Liberal Reformista[1]

 

Reunidos el día primero de abril de mil novecientos uno en la casa del licenciado Diódoro Batalla,[2] y por citación del mismo, los señores licenciados Francisco O’Reilly,[3] Jesús Flores Magón[4], Faustino Estrada,[5] Eugenio L. Arnoux,[6] Antonio Cervantes,[7] Ricardo Flores Magón, José Manuel Villa,[8] José P. Rivera,[9] Salomé Botello,[10] Avelino Espinosa,[11] Lázaro Villarreal[12] y Jesús Huelgas y Campos,[13] el señor Batalla procedió a dar cuenta a los presentes del objeto de esta reunión, expresándose aproximadamente en estos términos:

En el naufragio político en que han zozobrado los principios de rectitud y moralidad sociales, para ceder el puesto a las bajas ideas de medro personal y de egoísta engrandecimiento; en medio de esta relajación de las energías que en otras épocas hicieron brotar, merced a esfuerzos innúmeros, la Constitución de 1857 y las Leyes de Reforma, sólo un vigoroso y compacto esfuerzo de los elementos desinteresados de la nación puede salvar de la ruina, no ya las conquistas de la razón y del derecho, no ya las libertades políticas y humanas, reducidas hoy a sus más insignificantes proporciones, sino la existencia misma de la nacionalidad amenazada por peligros interiores y exteriores que tienden a hacerla desaparecer en breve plazo. Por otra parte, el continuado avance de los elementos clericales del país, así como el patrocinio que a esos elementos de retroceso dispensa el actual Gobierno de la República, hacen temer, con plena justicia, que nuestra nación, en corto periodo de tiempo, llegue a convertirse en lo que hoy pretenden dejar de ser las naciones que se precian de civilizadas, es decir, un país en pleno periodo de oscurantismo y en vías de aniquilamiento moral y político. Urge, pues, ya que los elementos oficiales se unen con el enemigo natural de nuestras instituciones y de nuestra civilización, que los hombres de iniciativa, y en los cuales no esté agotado el sentimiento de amor a la patria y de respeto a la ley y la justicia, reúnan sus esfuerzos, por débiles que éstos puedan ser, y traten de salvar algún jirón de las conquistas alcanzadas en tiempos mejores y en favor de la causa del derecho por los hombres de otras épocas más penetrados que los de hoy de las necesidades del siglo y del país. El ejemplo de energía suministrado por el Congreso Liberal últimamente reunido en la ciudad de San Luis Potosí, debe ser imitado por los liberales del centro del país, quienes solamente esperan una iniciativa para agruparse en torno a los buenos principios y mostrar por una actitud enérgica que no han muerto en nuestro país y en nuestro recuerdo las enseñanzas de los reformistas y de los hombres de Ayutla.[14]

Dos hechos últimamente realizados, y que no han podido escaparse a nuestro justo enojo, han colmado la medida de lo que pacientemente podría dejar pasar inadvertido el que conozca la historia del país: los honores oficiales dispensados al príncipe Kevenhuller,[15] al compañero del usurpador austriaco, al que tiñó su espada en sangre mexicana, al que esgrimió airado la ley del 3 de octubre como un acerado puñal llamado a herir a todos los patriotas, al que habría fusilado sin formación de causa a nuestro Presidente si lo hubiera tenido a su alcance y por los motivos mismos por los que el país lo considera un héroe, y el hecho, por otra parte, de que esos honores se le hacen cuando viene a inaugurar una capilla expiatoria en recuerdo de Maximiliano, en el Cerro de las Campanas, en el sitio mismo en que, si nuestro país fuese agradecido, debería erguirse la estatua de Juárez, sublevan todas las ideas patrióticas y nos hacen preguntarnos: si, pues, se erigen monumentos expiatorios a los ajusticiados por la justicia nacional, ¿no se pretenderá también con ellos declarar que renegamos de nuestras glorias, de nuestros recuerdos históricos, de nuestro Juárez luchando a través del desierto, de nuestra resistencia nacional y de los ilusos que creyendo deber algo a la patria expiaron en el patíbulo el crimen de permanecer fieles a las rancias ideas de honor? Por otro lado, el gobierno del Estado de Tamaulipas pretende justificarse del supuesto crimen de haber fusilado a un doble traidor,[16] deificando al ambicioso Iturbide, nuestro primer pronunciado, el que dio el ejemplo de que a los altos puestos se asciende por un camino regado con sangre y con el apoyo de la deslealtad y el desorden. Permanecer silencioso en presencia de esas tendencias claramente monárquicas y antipatrióticas sería renegar de todo lo que de noble y grande queda aún entre nosotros: el recuerdo de los grandes hombres muertos, y es para protestar contra esos hechos, para desautorizarlos en nombre del jirón de patria y de historia que nos pertenece, para lo que nos hemos reunido aquí.

Las ideas del señor Batalla fueron aceptadas con entusiasmo, y en vista de ellas se acordó: formar una agrupación política denominada Asociación Liberal Reformista, a la que pertenecerán los ciudadanos mexicanos que lo soliciten, siendo bases de esa asociación las siguientes:

  1. La Asociación Liberal Reformista tiene por objeto propagar y difundir por todos los medios permitidos por las leyes las ideas liberales y democráticas que deben regir en la República, y muy principalmente fomentar el amor a la Patria y el ejercicio del sufragio
  2. La Asociación Liberal Reformista se pondrá de acuerdo con los demás clubes y corporaciones liberales establecidos en la República, o que se establezcan, y principalmente con el Club Ponciano Arriaga de San Luis Potosí, al cual se enviará un voto de simpatía y adhesión.
  • A la mayor brevedad posible se publicará por este grupo un manifiesto dando a conocer el estado del país en su parte política y social y haciendo constar las aspiraciones y tendencias del Partido Liberal, así como los medios de hacer prácticos sus fines.
  1. Esta agrupación confiere su representación a una mesa directiva

integrada en la siguiente forma:

Presidente, licenciado Diódoro Batalla; Vicepresidente, con funciones de Secretario primero, licenciado Jesús Flores Magón; segundo Secretario, licenciado Faustino Estrada; Tesorero, licenciado Eugenio L. Arnoux.

Esta mesa funcionará hasta la solemne inauguración, en sesión pública, de esta agrupación.

En seguida se acordó:

  1. Publicar una enérgica protesta en contra del monumento mandado levantar en Padilla por la legislatura del Estado de Tamaulipas y contra los honores públicos dispensados al príncipe de Kevenhulle
  2. Publicar y circular profusamente la presente acta.

Terminada la reunión se firmó la presente por todos los concurrentes, advirtiéndose que la próxima reunión sería oportunamente dada a conocer a los asociados por la secretaría.

 

Diódoro Batalla. Francisco O’Reilly. Eugenio L. Arnoux. Antonio Cervantes.

Ricardo Flores Magón. José Manuel Villa. José P. Rivera. Salomé Botello. Avelino Espinosa.

Lázaro Villarreal. Jesús Huelgas y Campos. Secretario primero, Jesús Flores Magón.

Secretario segundo, Faustino Estrada

 

 

 

[1] Regeneración, México, D.F., 1a. época, núm. 33, 7 de abril de 1901. Asociación Liberal Reformista. Fundada en México, D.F., el 1 de abril de 1901. El acta de instalación fue firmada por Diódoro Batalla, Francisco O’Reilly, Eugenio L. Arnoux, Antonio Cervantes, RFM, José Manuel Villa, José P. Rivera, Salomé Botello, Avelino Espinosa, Lázaro Villarreal, Jesús Huelgas y Campos, JFM y Faustino Estrada.

[2] Diódoro Batalla (1867-1911). Abogado veracruzano. En 1884 participó en las protestas estudiantiles relacionadas con la deuda pública. Asistió al Congreso Liberal celebrado en San Luis Potosí (1901). Formó la Asociación Liberal Reformista, de la cual fue presidente en abril de 1902. En noviembre de 1908, promovió la organización del Partido Democrático. En 1910 fue diputado por Veracruz.

[3] Francisco O’Reilly. Abogado jalisciense. Mantuvo un conflicto con el Supremo Tribunal de Jalisco en relación con el intestado de su padre. Defensor, junto con Juan de la Macorra, de Eusebio Sánchez, propietario de El Globo, en el caso de Carlos Rougmanac. Hacia 1910, fue mediador oficioso de los pueblos de Santiago y San Pedro Ocuila ante Porfirio Díaz, despojados de 17 sitios de ganado mayor por parte de la familia López Negrete, oligarcas locales.

[4] Jesús Flores Magón (JFM) (1872-1930). Abogado, periodista y político oaxaqueño. Participó en las movilizaciones estudiantiles contra la reelección de Porfirio Díaz en 1892. Director de Regeneración durante su primera época (México, D.F., 1900- 1901). Encarcelado en 1901 junto con RFM, tomó distancia de la lucha política contra el régimen. Se sumó al maderismo en 1911 y, junto a Juan Sarabia, se le comisionó para convencer a la dirigencia del PLM de que depusiera su hostilidad hacia el nuevo gobierno. Durante el interinato de Francisco León de la Barra se desempeñó como subsecretario de Justicia. Al iniciarse la administración de Madero ocupó brevemente las carteras de Gobernación y Fomento. Distanciado del maderismo, se afilió al Partido Nacional Felicista. En 1913 se enemistó con el régimen de Huerta, por lo que tuvo que exiliarse en Cuba. Volvió a México en la década de 1920.

[5] Faustino Estrada. Abogado. Secretario segundo de la Asociación Liberal Reformista (1901). Mantuvo contacto con Regeneración, al menos hasta 1906. Miembro de la comisión que arbitró los límites territoriales de los estados de Guerrero y Morelos en 1921.

[6] Eugenio Arnoux. Abogado. Participó en el movimiento estudiantil en contra de la reelección de Porfirio Díaz de 1892, al lado de J y RFM. Colaborador de Regeneración en su primera época. Miembro de la Asociación Liberal Reformista. Abogado defensor de J y RFM en el primer proceso en contra de Regeneración (1901).

[7] Antonio Cervantes. Posiblemente se trate de Antonio Cervantes Roque (1871-1935). Político zacatecano. Simpatizó con el movimiento maderista. Fue representan- te del VII Distrito de su estado natal en el Congreso Constituyente de Querétaro.

[8] José Manuel Villa. Jefe de redacción de El Diario (1906-1914), periódico fundado por Juan Sánchez Azcona, que transitó de la oposición al régimen de Díaz al huertismo bajo la dirección de Manuel Flores.

[9] José Primitivo Rivera. Periodista, director de El Monitor Liberal, “Semanario anticlerical e independiente”, México, D.F. (1901). Participó, entre otros, en El Diario del Hogar, México, D.F. (1881-1912) y El Hijo del Ahuizote, “Semanario feroz, aunque de nobles instintos, político y sin subvención como su padre, y como su padre matrero y calaverón (No tiene madre)”, México, D.F. (1885-1903).

[10] Salomé Botello Garza (1875-1949). Abogado y periodista neoleonés. Representó a la Agrupación Liberal Pro Patria (México, D.F.), y al Club Liberal Villaldamense en el Congreso de San Luis Potosí (1901). Colaborador de la publicación reyista La Protesta. Diputado local en 1909, y en 1912 miembro fundador del Partido Liberal en la entidad. Bajo el régimen huertista fue gobernador de Nuevo León y secretario del Despacho de Industria y Comercio; con la caída de Huerta se exiló en los Estados Unidos, de donde regresó en 1920.

[11] Avelino Espinosa. Abogado sonorense. Fue el último de los gobernadores del régimen porfirista en Sonora. Ocupó el cargo tres días a partir del 27 de mayo de 1911.

[12] Lázaro Villarreal Madero. Abogado. Miembro de la logia masona local. Diputado local por Chihuahua (1927).

[13] Jesús Huelgas y Campos. Obrero. Participó como dirigente del Club Soberanía Popular en las jornadas antirreeleccionistas de 1892. Colaborador de El Demócrata, dirigido por Joaquín Clausell. Fue procesado en 1893 por “injurias a la Nación, al Supremo Gobierno de la misma y a las Cámaras Colegisladoras”.

[14] Forma genérica de referirse a los liberales moderados y radicales que, oponiéndose a la dictadura del general Antonio López de Santa Anna, se incorporaron al llamado Plan de Ayutla, de Juan Álvarez e Ignacio Comonfort a Melchor Ocampo y Benito Juárez.

[15] Refiérese a los honores oficiales dispensados al príncipe austriaco José Carlos de Kevenhuller y a su esposa Edine, invitados al país para inaugurar, el 10 de abril de 1901, la capilla expiatoria de Maximiliano de Habsburgo, financiada secretamente por el gobierno de Porfirio Díaz.

[16] Refiérese a la construcción del monumento a Agustín de Iturbide en Viejo Padilla, lugar de su fusilamiento, por instrucciones del gobernador de Tamaulipas, Guadalupe Mainero. En la placa se lee: “Como mexicanos deploramos que haya sido necesario ejecutar al consumador de la Independencia”.