Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano. Convocatoria (25 de febrero de 1906)[1]

Observando esta Junta el creciente progreso con que se realiza la reorganización del Partido Liberal, y considerando seguro que el Partido no tardará demasiado en tener la fuerza y elementos precisos para triunfar definitivamente sobre la Dictadura que hoy oprime al pueblo mexicano, juzga necesario que el Partido Liberal adopte un programa, en que consten bien definidas y concretas, sus tendencias, sus aspiraciones, y las medidas gubernativas que quedará obligado a llevar a cabo el Gobierno legal que se establezca como resultado de la victoria del Partido.

Todo partido político militante está obligado a dar a conocer públicamente los principios por que lucha y el programa que se propone desarrollar, siendo esto, no sólo una garantía para sus propios miembros, sino también una prueba de su honradez de miras, para todos los ciudadanos de la Nación.

Es urgente, pues, que el Partido Liberal, próximo a alcanzar su completa organización, resuelto como está a derrocar al actual régimen tiránico, y convencido plenamente de que el éxito coronará sus trabajos; es urgente, decimos, que el Partido Liberal declare en cláusulas concretas ante la Nación Mexicana cuáles son los fines que persigue y cuáles los beneficios que garantiza al pueblo en cuyo nombre y con cuyo auxilio arrojará de la Patria a los que hoy la encadenan y la explotan.

Los que constituimos esta Junta Organizadora, si bien nos consagramos al estudio de las condiciones de nuestro país y podríamos fácilmente exponer determinados medios de mejorarlas, queremos abstenernos de hacer semejantes proposiciones, y preferimos que el Programa del Partido Liberal se forme con el contingente de todos los liberales. En asunto tan grave no nos consideramos con más derecho que el de opinar, como todos nuestros conciudadanos.

Hemos desechado la idea de sentar algunas bases sobre las que se debiera formar el programa, y simplemente vamos a exponer enseguida algunos puntos que consideramos esenciales para el mismo; puntos cuyo desarrollo dejamos al criterio de nuestros correligionarios, en caso de que los acepten.

He aquí esos puntos:

I.— Durante la Dictadura actual, nuestra Constitución ha sufrido muchas alteraciones, y lo mismo ha sucedido con otras leyes secundarias. Es preciso restaurar nuestras instituciones democráticas. En el Programa del Partido Liberal debe expresarse qué artículos de la Constitución se reformarán para beneficio del pueblo, y qué leyes secundarias se reformarán, suprimirán o crearán con el mismo objeto. II.— La Dictadura ha devuelto al Clero todos sus antiguos privilegios, que es preciso arrebatarle de nuevo, y de tal modo, que ya en lo futuro no pueda burlar las leyes que restrinjan sus abusos, como ahora burla las Leyes de Reforma. Precisa hacer efectivas estas Leyes y reforzarlas con nuevas disposiciones, entre las que podría incluirse una que quitara la Instrucción de las manos del Clero. El Programa del Partido debe expresar las leyes o disposiciones que habrán de adoptarse para someter definitivamente a la facción clerical, la eterna enemiga de nuestra libertad y nuestro progreso.

III.— La miserable situación a que han sido conducidas las clases trabajadoras por la tiranía reclama eficaz remedio. Un Gobierno honrado que cumpla con su misión de procurar el bien de todos los ciudadanos debe tomar medidas que favorezcan a la clase trabajadora, la más numerosa del pueblo. Infinidad de nuestros jornaleros de campo viven en la esclavitud, más o menos descarada; pesa sobre ellos una deuda de nebuloso origen que se transmite de padres a hijos, siempre creciendo; trabajan como bestias por una mala comida; están materialmente imposibilitados para instruirse y civilizarse. Los obreros, en las fábricas, son robados en la tienda de raya, después de ser mal pagados. Igualmente los mineros, y la inmensa mayoría de los que trabajan para los capitalistas. Económicamente —y aun materialmente en muchos casos— los trabajadores mexicanos son verdaderos esclavos. Es necesario que sean libres. El Programa del Partido Liberal debe expresar las leyes o medidas que habrán de adoptarse en beneficio de las clases trabajadoras.

IV.— Los despojos y las indebidas apropiaciones de terrenos cometidas por unos cuantos favoritos de la Dictadura han concentrado la propiedad territorial en muy pocas manos. Son indecibles los perjuicios que sufre el país con este monopolio de la tierra. Es preciso corregir el mal. En el Programa del Partido deben expresarse las leyes o medidas que se habrán de adoptar para conseguir una división territorial más justa y provechosa.

V.— La Dictadura, por su exclusivo interés, como todos lo saben, ha dado a los extranjeros predominio absoluto sobre los mexicanos en todos sentidos, y por su afán de proteger a todos los que no son hijos de nuestra Patria, ha llegado a hacer concesiones que pueden comprometer la integridad de nuestro suelo. Los extranjeros son dueños de casi todo el istmo de Tehuantepec y de grandes proporciones de terreno cerca de la línea fronteriza. Es necesario corregir estos excesos y evitarlos en lo futuro. En el Programa del Partido constará qué leyes o disposiciones habrán de adoptarse para el objeto.

VI.— Los impuestos con que hoy se abruma al pueblo sirven para proporcionar canonjías a muchos favoritos de la Dictadura, y se quedan, en gran parte, en el bolsillo particular de los funcionarios. Lo mismo pasa con los empréstitos, que han arrojado sobre la Nación, comprometiéndola, una fabulosa deuda extranjera. Pueden, pues, disminuirse los gastos del Gobierno y suprimirse algunos impuestos; además, no necesitando el país contraer más deudas de las que tiene, sería conveniente declarar y comunicarlo a los gobiernos extranjeros, que el pueblo mexicano no conocerá en lo futuro deuda que, de hoy en adelante, pueda contraer o aceptar el actual Gobierno de México. En el Programa del Partido Liberal se expresará qué gastos de administración e impuestos habrán de suprimirse, y en cláusula especial se hará constar el desconocimiento de todo nuevo empréstito que contraiga la Dictadura o de toda deuda antigua que hasta hoy quiera la misma reconocer.

Los anteriores puntos no son, como queda dicho, bases obligatorias a las que deban ajustarse los ciudadanos que tengan a bien darnos a conocer sus ideas para la formación del programa. Son opiniones que puede rechazar y combatir el que no las apruebe, pero que también puede aprovechar el que las considere aceptables.

Todos los ciudadanos que anhelen el mejoramiento político y social de México deben dar a conocer a esta Junta sus ideas, exponiendo lo que, en su concepto, debe adoptar el Partido Liberal en su Programa, como medida salvadora para corregir un mal, reparar una injusticia, procurar un progreso. A todos los mexicanos liberales se convoca, sin distinción ninguna, para que colaboren en la formación del programa. El intelectual como el trabajador, el profesor como el obrero; todos son llamados a dar su opinión. De ese modo, el Programa de nuestro Partido será un verdadero reflejo de las aspiraciones de todos. La prensa independiente, en primer término, debe dedicar su atención a este asunto de gran trascendencia para el porvenir de nuestra Patria; debe emitir su opinión y preocuparse por llegar a justas y prácticas soluciones, teniendo en cuenta todo el bien que puede hacer a la Patria, si honrada y virilmente coadyuva a su emancipación y engrandecimiento.

Desde esta fecha hasta el día 5 de abril, todos los proyectos, proposiciones, ideas, etcétera, que lleguen, serán cuidadosamente examinados por esta Junta, y tomados en consideración. Aprovechando todas las opiniones recibidas y sus propias ideas, la Junta redactará un “Proyecto de Programa del Partido Liberal”, que se publicará en el número 6 de Regeneración, correspondiente al 15 de abril. El proyecto quedará sometido a discusión, y cuantos lo deseen, enviarán a la Junta su aprobación o desaprobación, expresando, en este último caso, qué parte del Programa debe reformarse, y en qué sentido. La Junta tomará también en cuenta lo que publique la prensa independiente sobre el proyecto. Si las proposiciones de reformar el proyecto están en mayoría respecto a las aprobaciones, el proyecto se reformará y volverá a ponerse a discusión hasta obtener mayoría de aprobaciones; si obtiene esta mayoría desde su primera publicación, la Junta lo proclamará solemnemente como Programa definitivo del Partido Liberal.

Se encarece a los miembros del Partido y a los liberales en general, presten atención a esta convocatoria y correspondan a ella, para hacer el programa que se proyecta una obra enteramente popular. Igualmente se encarece a la prensa independiente reproduzca la presente convocatoria o extracte de ella lo que juzgue de más interés, comentándola, en todo caso, y coadyuvando al objeto que se persigue, que es la formación del mejor programa posible para el Partido Liberal.

Reforma, Libertad y Justicia.

 

St. Louis, Mo., 25 de febrero de 1906

Presidente, Ricardo Flores Magón. Vicepresidente, Juan Sarabia. Secretario, Antonio I. Villarreal.

Tesorero, Enrique Flores Magón. 1er. Vocal, Prof. Librado Rivera. 2o. Vocal, Manuel Sarabia. 3er. Vocal, Rosalío Bustamante

 

 

 

[1] Regeneración, San Luis, Mo., 3a. época, núm. 3, 1 de marzo de 1906.