Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano. Excitativa a los liberales (1 de junio de 1906)[1]

 

Cinco hombres honrados, cinco ciudadanos dignos y valerosos, cinco periodistas que han hecho de su pluma un látigo implacable de los déspotas y un amparo de los oprimidos, sufren en distintas cárceles del país los tormentos con que la tiranía rabiosa y vengativa pretende matar el pensamiento de los que predican al pueblo un evangelio de libertad y redención. En la penitenciaría de Mérida, Yuc., se encuentran desde hace cerca de año y medio —aunque el delito que se les imputa sólo se castiga con un año de prisión— los señores Tomás Pérez Ponce y Carlos P. Escoffié Z., abnegados defensores de los sirvientes esclavizados por los negreros que defendió el Dictador;[2] en la misma penitenciaría, y también por haber incurrido en las iras de los esclavistas, está preso el Sr. José A. Vadillo desde hace cerca de un año; el valeroso y altivo liberal, Sr. profesor Adolfo C. Gurrión, que ya otra vez ha sufrido brutales atentados por parte del Gobierno de Oaxaca, ha vuelto a ser encarcelado porque combate la funesta reelección del jesuita Emilio Pimentel;[3] y el infatigable y antiguo luchador, Sr. Paulino Martínez, que siempre ha fustigado a la Dictadura de Porfirio Díaz, ha sido reducido a prisión en la Capital de la República.

La situación de estos correligionarios, que imposibilitados de trabajar con libertad no pueden sostenerse a sí mismos ni ayudar a sus familias, debe preocupar a los liberales honrados. No es con indiferencia y egoísmo como se premian los sacrificios de los que luchan por el pueblo y se les alienta a que continúen en la noble labor a que consagran sus esfuerzos. Es con actos de fraternidad, con apoyo eficaz y efectivo, con lo que se debe corresponder a la abnegación de los que sufren por la causa del bien y de la justicia.

Otra vez ha podido esta Junta proporcionar algunos auxilios a correligionarios perseguidos y lo mismo desearía hacer hoy, pero, desgraciadamente, le es imposible. Las últimas persecuciones y transtornos que la Junta ha sufrido y que todos conocen la han dejado sin elementos para cumplir, por ahora, con la cláusula IV de las resoluciones del 28 de septiembre.[4]

En consecuencia, excitamos a los liberales a que suplan con su acción particular la acción que la Junta no puede tomar ahora por las circunstancias especiales en que se encuentra; los excitamos a que ayuden a los correligionarios presos, enviándoles directamente, con la mayor eficacia posible, los auxilios pecuniarios que puedan dedicarles. No es justo que los defensores del bien de todos permanezcan solos en su infortunio; no podrá permitirse que los luchadores caídos al golpe de la brutalidad queden abandonados en las garras del verdugo, sin recibir apoyo de sus hermanos en ideales.

A efecto de que nuestros correligionarios manden sus auxilios a los periodistas presos, manifestamos que los envíos a los sres. Pérez Ponce, Escoffié y Vadillo deben hacerse por conducto del Lic. Tirso Pérez Ponce —calle 62, núm. 449, Mérida, Yuc.—, la dirección del sr. Gurrión es: Reforma 14, Oaxaca, Oax. y la del sr. Martínez: Espalda de S. Juan de Dios núm. 1 y medio, México, D.F.

¡Liberales: ejerced la fraternidad: auxiliad a los que sufren por la libertad: tender la mano a las víctimas de la Tiranía! ¡La causa del pueblo os lo agradecerá!

Reforma, Libertad y Justicia.

 

St. Louis, Mo., 1 de junio de 1906

Presidente, Ricardo Flores Magón

Secretario, Antonio I. Villarreal

 

 

 

 

[1] Regeneración, San Luis, Mo., 3a. época, núm. 9, 1 de junio de 1906.

[2] Porfirio Díaz hizo una visita oficial a Yucatán del 5 al 9 de febrero de 1906. Su comitiva sobrepasaba las 100 personas. Durante su estadía, inauguró la penitenciaría Juárez y visitó las haciendas henequeneras de Chunchukmil y Sodzil; en esta última, propiedad del gobernador Olegario Molina, se le organizó un ágape. Posiblemente a consecuencia de esta visita, Molina fue invitado a incorporarse al gabinete de Díaz.

[3] Emilio Pimentel (¿?-1926). Abogado oaxaqueño. Secretario general de despachos durante la gobernatura de Luis Mier y Terán (1884-1887). Fundador del grupo de los científicos junto con Rosendo Pineda y José I. Limantour. Miembro de la delegación oaxaqueña en la Gran Convención de la Unión Liberal en 1892. Diplomático en Río de Janeiro. Tras su regreso fue presidente municipal de la ciudad de México. A partir de 1902 fue gobernador de su estado natal (reelecto en 1910). Al estallido de la Revolución, dejó el poder en manos de Félix Díaz.

[4] Véase documento núm. 12, “Resoluciones” del “Manifiesto. La Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano. A la Nación”.