Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano. Circular. (9 de septiembre de 1906)[1]

 

El grupo revolucionario deberá procurarse fondos y cuantos elementos necesite para su sostenimiento, en primer lugar, de las oficinas o depósitos del Gobierno y sus favoritos, y en último caso de los particulares, no siendo extranjeros, extendiendo en ese caso recibos que serán reconocidos y reintegrados al triunfo de la Revolución.

En cualquier punto donde un grupo rebelde se levante, deberá ser inflexible con las autoridades, al menos con las principales que mayores males hayan causado al pueblo y mayores crímenes hayan cometido. Les formará consejo de guerra si hay tiempo para ello, y si no, fusilará a los tiranos sin formación de causa. Los revolucionarios deben procurar hacerse dueños de la situación en el lugar en que se encuentren, no dejando ninguna Autoridad que pueda comunicarse con el Gobierno y combatirlos, y nombrando de entre el pueblo las nuevas autoridades.

No deberán los revolucionarios hacer frente a las fuerzas del Gobierno, a menos que tengan visible superioridad sobre ellas y estén seguras de vencer, ni deben empeñarse en sostener una plaza en donde pudieran ser sitiados y aniquilados. Es mejor que una vez conquistado un punto, ajusticiadas las autoridades y nombradas por el pueblo las nuevas autoridades, los revolucionarios levanten más gente y se hagan de elementos hasta constituir una fuerza respetable. Con esta táctica se da tiempo a que la Revolución se robustezca, se extienda y se popularice atrayéndose nuevos adeptos, especialmente del ejército.

No duda la Junta que los valerosos liberales que forman los grupos revolucionarios atenderán debidamente las presentes instrucciones y, en todo caso, sabrán, como patriotas, cumplir como dignos mexicanos en la lucha redentora que se aproxima. La Junta por su parte, sabrá corresponder a la confianza que en ella han depositado los buenos liberales y sabrá sostener en la lucha el puesto que le corresponde.

Reforma, Libertad y Justicia.

St. Louis, Mo., 9 de septiembre de 1906

Presidente, Ricardo Flores Magón. Secretario, Antonio I. Villarreal

 

 

 

[1] Chantal López y Omar Cortés, El Partido Liberal Mexicano (1906-1908), México, Antorcha, 1986, pp. 196-198.