Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano. Huelga de protesta (16 de septiembre de 1916)[1]

 

Todo proletario mexicano, hombre o mujer, es invitado a dejar por un día el yugo en señal de protesta contra la injusticia de que están siendo víctimas Jesús M. Rangel y compañeros en las prisiones de Texas, y en general, contra los atentados, abusos y humillaciones de que son objeto los proletarios mexicanos en los Estados Unidos.

Cuando una gran masa de trabajadores mexicanos haya dado su palabra de honor de dejar el trabajo por un día, se señalará la fecha en que el paro general debe tener lugar.

Mexicano: ¡haz sentir tu fuerza! Mexicano: ¡dignifícate! Mexicano:

¡demuestra que tienes vergüenza!

¿O es que ya olvidaste que Antonio Rodríguez[2] fue quemado vivo?

¿No humean todavía los tizones de Rock Springs? ¿No hay lugares en que se impide que los niños mexicanos se codeen en las escuelas públicas con los niños blancos? ¿No están repletas las cárceles y las penitenciarías de mexicanos inocentes? ¿No estamos sujetos los individuos de raza mexicana a toda clase de humillaciones? ¿No nos arde la cara?

¿No tenemos vergüenza?

Mexicano: si no eres capaz de demostrar tu descontento dejando el trabajo por un día, es que estás satisfecho con tu condición de bestia de carga, y tus verdugos harán bien en escupirte el rostro y en continuar considerándote como individuo perteneciente a una raza inferior.

Demuestra que también el mexicano tiene vergüenza y que todas las razas humanas son iguales y deben ser igualmente respetadas.

Mexicano: la oportunidad que se te presenta esta vez para dignificarte es magnífica. ¡Aprovéchala! ¡A parar la producción por un día y la burguesía caerá humillada a nuestras plantas; Rangel y compañeros saldrán en libertad, y los que hoy nos tiranizan y nos explotan nos verán con más respeto al sentir nuestra fuerza y al presentir que si hoy nos limitamos a protestar, mañana podremos hacernos justicia con nuestras propias manos si se nos continúa negando esa justicia!

Que se constituyan por todas partes Comités Pro-Huelga de Protesta, y a trabajar con actividad y entusiasmo.

Rangel y compañeros están presos y condenados a 99 años de prisión unos, a sufrir largas condenas otros, por haber luchado a favor de la clase trabajadora. Es por lo tanto, la burguesía la que los tiene presos. ¡A rescatar a nuestros hermanos de clase! ¡Que por un día quede sin brazos la Sección de Ferrocarril; que por un día no baje el mexicano a la mina; que el campo parezca muerto por un día por la ausencia del mexicano; que la fundición deje de funcionar por la falta del necesario trabajo del mexicano; que se suspenda toda actividad por un día en todos los lugares donde trabajan mexicanos!

Comunicad la idea a los trabajadores de otras razas, que en muchos casos secundarán y apoyarán la actitud del mexicano.

Todos los que estén de acuerdo con el proyecto del paro de un día, que así lo hagan constar, y a trabajar todos por la huelga.

Toda correspondencia relativa a la huelga, debe ser dirigida a Ricardo Flores Magón, P.O. Box 1236, Los Ángeles. Cal.

 

 

Cupón

Me comprometo a dejar el trabajo por un día en señal de protesta contra la injusticia de que están siendo víctimas Jesús M. Rangel y compañeros en las prisiones de Texas, y en general, contra los atentados y abusos de que son objeto los proletarios mexicanos en los Estados Unidos.

Firma                                                                            

Nombre completo                                                            

Ocupación                                                                      

Dirección                                                                        

 

 

 

 

 

[1] Regeneración, Los Ángeles, Calif., 4a. época, núm. 244, 16 de septiembre de 1916.

[2] Antonio Rodríguez. Mexicano, originario de Las Vacas, Coah., quien fue quemado vivo el 4 de noviembre de 1910 por una horda de texanos que lo acusaban del asesinato de la estadunidense Lemuel Henderson en un rancho cercano a Rock Springs, Tex. El linchamiento provocó una ola de protestas en México y la frontera con los Estados Unidos. El 8 de noviembre una manifestación de estudiantes atacó a pedradas el edificio del periódico The Mexican Herald, órgano de la colonia estadunidense en México. Las manifestaciones antiestadunidenses se prolongaron los días siguientes en el Distrito Federal, Guadalajara, Ciudad Porfirio Díaz (hoy Piedras Negras, Coah.), San Luis Potosí, Veracruz, Morelia, Chihuahua, Aguascalientes, Pachuca y Toluca. Varios comercios propiedad de estadunidenses fueron apedreados e incluso fue atacado el taller de El Imparcial, que acusó a los estudiantes de provocar los disturbios. El 9 de noviembre la policía arremetió contra una manifestación popular en la ciudad de México matando a dos manifestantes. El 14 de noviembre, como resultado de una reunión entre el embajador Lane Wilson y Porfirio Díaz, se prohibió a la prensa nacional mencionar cualquier incidente relacionado con el linchamiento y las protestas que suscitó en México. El Debate, que no acató la orden, fue clausurado. Los linchadores de Rodríguez quedaron impunes.