Leavenworth, Kansas, 12 de diciembre de 1921.

 

Nicolás T. Bernal México, D. F.

Mi querido Nicolás:

Estaba yo ansiosísimo de recibir nuevas de ti, pues aunque a su tiempo recibí la carta me dices […] que enviaste desde un pequeño lugar del Estado de Coahuila, ella sola me dio a conocer tu feliz arribo a este país; pero tu grata carta del 8 de este mes que me acaba de ser entregada está llena de interesantes detalles que mucho te agradezco que hallas proporcionado. Ayer recibí carta de nuestro generoso compañero Felipe Leija Paz, quien me dio noticias de tu llegada a esta ciudad, y que con muy buena voluntad aceptó la molestia de acusar recibo en mi lugar de las cartas que otros compañeros me remiten; pero como ya estás allá tú, prefiero que tú sigas siendo el intermediario entre mis amigos y yo, por ya estar acostumbrados ellos a que tú escribas por mí. La buena voluntad que nuestro querido compañero Felipe ha mostrado, es reconocida por mí en todo su mérito, y te ruego que le hagas presente mi agradecimiento por su espléndido rasgo de solidaridad. Dile que recibí su querida carta con las convocatorias en cuyo dorso vienen cartas de Librado y de mí. Felipe no me dice algo sobre escena, pero en cambio me da la buena noticia de que se ha formado un comité con el propósito de trabajar por nuestra libertad. Tú me preguntas si algo se ha resuelto en mi caso.

Nada se ha resuelto hasta el momento, y no hay, por lo mismo, esperanza de una pronta liberación. Sin embrago, si los compañeros de México muestran de una manera convincente que quieren nuestra libertad, saldremos. Así es que todo depende de que queráis. Nuestra libertad, y para los que ya somos viejos nuestra vida, están en vuestras manos. Estaremos sumergidos en estos calabozos tanto tiempo como queráis. Si decidís que ya debemos salir, las puertas del presidio se abrirán para que retornemos a la vida. Algunos compañeros me preguntan que cómo harían para enviar una petición de libertad al gobierno de los Estados Unidos. Eso es perder el tiempo, hermanos. Peticiones han llovido por millones sobre la Casa Blanca. Los cestos de papeles inservibles se llenan de ellas todos los días en las oficinas de Washington. La voluntad popular debe manifestarse de otro modo para que sea atendida, y en el acto, sin demoras y vacilaciones.

Quedo enterado, con bastante pena, de lo que me dices acerca del mal compañero para el que mi enfermedad y mi drama han sido rico filón. Espero que harás presente a las personas que tan generosamente abrieron sus bolsas a ese pobre descarriado para aliviar mi situación, que, aunque no recibí un solo centavo, al saber ahora que estuvieron prontos a tenderme la mano, mi corazón ha recibido grande consuelo, tan grande como si hubiera recibido el auxilio material.

He recibido cartas de los siguientes compañeros, a quienes te ruego que le acuses recibo de ellas: F, G. Rendón, con # 1 5a Norte, Av. Aquiles Serdán # 12, León, Gto. José Buitrón, 3a de azteca 64-5, México, D.F.: Raúl Mier, director de “La revancha”, San Pedro, Coah.; A. Guerrero (con $ 40.00 para Librado y para mí, colectados por la Unión de Carpinteros y –ilegible- de Aguascalientes), Apartado No. 44, Aguascalientes, Ags.: José Valdivia. P.O. Box 214 West Calif., U.S.A. con $ 2.00; J. B. Ávila, 1105 Pierce St., San Francisco, Cal., con detalles del atentado del que fuiste víctima; Sindicato de Obreros y Campesinos No. 23, Hacienda San Rafael de Arriba, estación Santa Teresa, Coah.; Sindicato de Obreros y Campesinos No. 33, Rancho San Patricio, municipalidad de San Pedro, Coah.; Celso Flores, por el Sindicato de Obreros y Campesino No.54, Santa Sofía de Abajo, Coah.; Sindicato de Obrero y Campesinos No.3, Hda. El Quiote, cuya dirección es: Federación Local del Trabajo, para entregar al Sindicato # 3, San Pedro, Coah.

Explica a todos estos queridos compañeros que por no serme permitido escribir más de tres cartas por semana, me es imposible dirigirme particularmente a cada uno de ellos, como yo lo desearía.

Quedo enterado de que tienes $12.00 para mí colectados por el compañero Heredia. Te ruego que me guardes allí ese dinero hasta que te diga cuándo debas enviármelo, y escríbeles a todos los compañeros diciéndoles que si tienen algún dinero para mí, te lo envíen para que tú lo reúnas y me lo envíes cuando te diga.

Cuánto siento no tener más espacio disponible para escribirte, pues sólo se me permite hacerlo en una hoja de papel. Así pues, suspendo por hoy. Escríbeme pronto y detalladamente sobre todo lo que sepas. Estoy hambriento de nuevas.

Demostraciones públicas, un vigoroso boicot y la expresión del poder económico del Trabajador Mexicano abrirían las puertas de nuestra prisión en un abrir y cerrar de ojos. Y todo eso se puede hacer, y pronto, con sólo quererlo. Salud, hermano.

Dámele a Felipe un fuerte abrazo y tú recibe otro de tu hermano,

Ricardo Flores Magón

 

Librado te saluda fraternalmente, así como al compañero Felipe, -Mr. Harry Weinberger se va a México. Le he dado tu dirección y la de Felipe para […]