FLORES MAGÓN, RICARDO.

Nació en Eloxochitlán, Oaxaca el 16 de septiembre de 1874 y murió en la Prisión Federal de Leavenworth, Kansas, E. U., el 22 de noviembre de 1922. Hijo de un teniente coronel de infantería auxiliar, veterano de las guerras patrióticas, mestizo, originario de Mazatlán, Oax. y de Margarita Magón, originaria de la ciudad de Puebla. Antes de cumplir los tres años de edad, ya radicaba en la ciudad de México. El ambiente en su hogar era antiporfirista. En 1879 comenzó su educación formal y a los 14 años de edad, se incorpora a la Escuela Nacional Preparatoria, y participa en los primeros brotes del antirreeleccionismo estudiantil (1888).

A principios de 1892 entra en la Escuela de Jurisprudencia y. junto a su hermano mayor, Jesús, se une al movimiento antirreeleccionista obrero-estudiantil, cuyas jornadas de mayo de ese año vivió como “el inicio de un movimiento revolucionario inteligente y cohesionado, pero que en realidad, fue disuelto por las bayonetas antes de que tuviera posibilidad de formarse.” Por su participación en él fue encarcelado por vez primera. Inspirado en la figura del periodista y revolucionario francés, Camille Desmoulins, comienza su carrera como redactor en periódicos como El Demócrata de Joaquín Clausell (1893) y El Universal (1893-4) del liberal porfiriano Ramón Prida así como en revistas estudiantiles de efímera vida como “El Ideal” y “El Azote”. Perseguido por su colaboración con el grupo de El Demócrata, se refugia en Pachuca, Hgo, mientras que su hermano Jesús es encarcelado poco antes de la muerte del padre.

En los siguientes dos años, RFM prosigue su activismo estudiantil, al lado del grupo más radical, derrotado en las elecciones para el Congreso Nacional de Estudiantes, por el grupo pro-porfirista. Su práctica política y la necesidad de encontrar medios de vida tras independizarse de su familia, afectan sus estudios formales hasta abandonarlos ak tiempo en que comienza su lectura de la literatura radical universal. Los años de 1896 a mediados de 1899, fueron considerados por sus familiares como la “época borrascosa” de su vida. Sale de ella convencido de que solo con “trabajo, fe y constancia” se alcanzan “nuevas y bellas cosas”. De junio de 1899 a mayo de 1900, emprende una aventura empresarial junto con Rodolfo Sornia: busca fabricar y comercializar hielo en la región de Cosamaloapan. Así fue que entró en contacto con las condiciones de los trabajadores de Valle Nacional. Ocho años más tarde enviará allá al reportero John Kenneth Turner, a elaborar su reportaje de denuncia “México Bárbaro.”

Regresó a la ciudad de México en mayo de 1900, cuando el epicentro del movimiento liberal y antirreeleccionista se ha trasladado a la ciudad de San Luis Potosí, bajo el liderazgo de Camilo Arriaga. Convencido de que “el papel es para mí un ídolo y creo que no en un lejano tiempo sea mi arma muy grande: el periódico”, el 7 de agosto, en compañía de su hermano Jesús y de Antonio Horcasitas funda el semanario Regeneración “Periódico Jurídico Independiente”. A esa publicación, que perdurará a pesar de varias interrupciones hasta 1918, estará ligado su nombre. La primera época (1900-1901) le permite, a través del canje y la correspondencia, entrar en contacto con las publicaciones y clubes liberales a lo largo del país, así como en el estado norteamericano de Texas. A fines de 1900 el semanario es ya un “Periódico independiente de combate”.

El 5 de febrero del año siguiente RFM participa en el primer Congreso Liberal convocado por los liberales potosinos, vinculándose así a con la organización política en ciernes de la que llegará a ser el dirigente indiscutible: el Partido Liberal Mexicano. En ese congreso expresa su mítica frase: “la administración de Porfirio Díaz es una madriguera de bandidos.” De regreso a la ciudad de México, funda junto con su hermano Jesús, Diódoro Batalla, algunos miembros del Grupo Constitucional Reformista; del desastrado Congreso Estudiantil, y un pequeño grupo de simpatizantes del general Bernardo Reyes la efímera Asociación Liberal Reformista. La represión al movimiento liberal lo alcanza: el 21 de mayo se le encarcela de nueva cuenta con su hermano Jesús. El 7 de octubre Regeneración publica el que será su último número en México. Tras su salida de la cárcel, el 30 de abril de 1902, se incorpora a la redacción de El hijo del Ahuizote y busca reorganizar junto con el grupo de San Luis Potosí (Juan Sarabia, Librado Rivera y Camilo Arriaga) la Confederación de Clubes Liberales de la República. El 5 de febrero de 1903 de las oficinas del periódico se descuelga una manta con la leyenda “La constitución ha muerto”. En la fotografía del momento aparece RFM. El 16 de abril, las oficinas del semanario son intervenidas y sus redactores, entre ellos Ricardo, vuelven a prisión.

Liberado en octubre de 1903, sin posibilidad alguna de continuar su trabajo propagandístico y organizativo en México, junto con un puñado de liberales emprende el camino al exilio, radicándose inicialmente en la ciudad de Laredo, Tex. Tanto la penuria en que se encuentra el grupo como el acoso a que están sujetos por parte de los agentes del gobierno mexicano los conduce a la ciudad de San Antonio, Tex. En ella reaparece la segunda época de Regeneración (5 de noviembre de 1904-10 de octubre de 1905), con él como director. Al mes siguiente un agente de Porfirio Díaz, monta una provocación en su contra por lo que se traslada a Saint Louis, Missouri con los redactores del periódico mismo que reaparece ahí el 11 de marzo hasta su clausura momentánea en agosto de ese mismo año de 1905, a causa de un una denuncia interpuesta por un testaferro de Porfirio Díaz. Desde esa ciudad dirigió la formación de la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano (28 de septiembre de 1905) y afinó el proyecto insurreccional que se sustentó en el Programa del Partido Liberal (1 de julio de 1906), el cual firmó como presidente de la Junta; de febrero a agosto de 1906, publica la tercera época de Regeneración, en la que se refleja ya la preeminencia de su pensamiento político dentro de la organización liberal.

En esa misma ciudad entró en contacto directo con el movimiento anarquista internacional a través del catalán Francisco Basora. Junto con su hermano Enrique, abandona el acoso por parte de las autoridades de ambos países y se dirige, primero, al Canadá (marzo -agosto de 1906) y luego a El Paso, Texas para participar en la intentona por tomar la vecina Ciudad Juárez, Chihuahua e incorporarse en la insurrección liberal que comenzó con la toma de Jiménez, Coahuila, el 26 de septiembre. La acción fracasa, pero logra escapar de sus perseguidores. “Volví a escapar y ríase usted, tanta escapatoria me está valiendo la fama de astuto”, Se dirige a Los Ángeles, California (octubre de 1906), después a San Francisco (enero de 1907), y a Sacramento (marzo), para regresar y establecerse definitivamente en la primera ciudad (abril), donde encuentra refugio y apoyo en la población trabajadora de origen mexicano, así como a su compañera de por vida, Margarita Brousse.

Poco a poco el resto de la directiva del PLM, llega a Los Ángeles. Junto con ellos, a través de una pequeña publicación semanal “Revolución” (junio de 1907 a marzo de 1908) y de la intensa actividad epistolar que lo caracteriza, persevera en su esfuerzo por darle continuidad al intento insurreccional al que ha convocado y comprometido a unos setenta grupos liberales en México y en los Estados fronterizos de Arizona y Texas. Arrestado junto con Librado Rivera y Antonio I. Villarreal, en un operativo orquestado personalmente por el canciller mexicano Enrique Creel, es juzgado y condenado por “violación a las leyes de neutralidad” a 3 años de prisión, mismos que purga en cárceles de Arizona.

Durante su estancia en la prisión, radicaliza sus posturas ideológico-políticas y encuentra en Praxedis G. Guerrero a su más cercano colaborador y promotor de la segunda intentona insurreccional liberal cuya primera acción tuvo lugar en Viesca, Coahuila, el 24 de junio de 1908. Arropado por las organizaciones políticas y laborales de la izquierda norteamericana, regresa a Los Ángeles el 3 de agosto de 1910, en momentos en que Francisco I. Madero, antiguo simpatizante del PLM hacia 1905, promueve el levantamiento armado en busca del derrocamiento de Porfirio Díaz. De nueva cuenta reasume sus tareas propagandísticas y organizativas frente a la siguiente e inminente oleada insurreccional.

Reemprende la publicación de Regeneración, esta vez en su cuarta y última época (3 de septiembre de 1910-16 de marzo de 1918), en el que de inmediato sintetiza los objetivos estratégicos de la revolución que se avecina en la consigna “Tierra y Libertad” (1 de octubre).y brinda apoyo estratégico y logístico a los grupos de liberales dispuestos a levantarse en armas, a quienes sugiere una alianza táctica militar con el maderismo. La afectación de los intereses de las oligarquías norteamericanas y mexicanas, en especial en los estados fronterizos de Baja California, Chihuahua y Tamaulipas, por parte de los grupos liberales insurrectos durante la primera fase de la Revolución, lo somete a un nuevo acoso policiaco y judicial del que se defiende gracias a la solidaridad internacional, hasta que su ruptura definitiva con la fracción maderista triunfante inclina la balanza.

Juzgado y condenado de nueva cuenta por la “violación a las leyes de neutralidad”, esta vez en compañía de su hermano Enrique y Librado Rivera, es enviado a la penitenciaría de Mc Neil Island, Washington, donde permanece hasta el 19 de marzo de 1914. Persuadido de que la Revolución en México, forma parte de un proceso revolucionario de carácter mundial (Vid. Manifiesto de la JOPLM del 23 de septiembre de 1911), que tiene por sujeto a los pueblos, las comunidades, las fábricas, las villas y ciudades en busca de su autorganización y autogestión, reivindica y promueve el apoyo a diversos movimientos revolucionarios en México, en especial al zapatismo y a los grupos indígenas que como el yaqui, lucha por la vía armada por su territorio y su autonomía. Esta postura le enajena la simpatía incluso de importantes grupos anarquistas tanto de Europa como de Estados Unidos.

En condiciones de mayor pobreza y aislamiento continúa la publicación de su semanario, donde junto a la crónica del proceso revolucionario en México, publica ensayos y cuentos. En junio de 1915 se traslada a un pequeño predio agrícola en el poblado de Edendale donde junto con algunos simpatizantes intenta sobrevivir, al tiempo en que incursiona en la escritura de obras de teatro en las que retrata su visión de la Revolución en México y que los miembros de la pequeña comuna ponen en escena (Tierra y Libertad y Víctimas y Verdugos). Sus escritos contra el régimen carrancista, lo conducen, otra vez junto a su hermano Enrique, a un nuevo arresto, el 18 de febrero de 1916, esta vez acusado del “envío postal de material incendiario que incita al asesinato y a la traición.”

Con la salud quebrantada, y ya distanciado de su hermano, firma con Librado Rivera, el 16 de marzo de 1918, el que será el último manifiesto publicado en el ya entonces disminuido Regeneración (“A los anarquistas del Mundo y a los Trabajadores en General”); en él propone darle una salida revolucionaria a la crisis mundial que desembocó en la Gran Guerra. Aún a la espera del resultado de su apelación a la condena que le fue impuesta el 21 de mayo de 1916 y libre bajo caución, es arrestado, junto con Rivera, el 21 de marzo de 1918. Enjuiciados por la violación del “Acta de Espionaje” y condenados (15 de agosto) a 20 y 15 años de prisión, respectivamente, son enviados a la penitenciaría, ya conocida por ambos, de Mc Neil. Island.

Su precaria salud lo lleva a solicitar su traslado a prisión de Leavenworth, Kansas. En ese recinto, donde comparte el encierro con miembros de organizaciones sindicales y políticas opuestas a la participación de los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, permanecerá sus últimos años de vida (3 de noviembre de 1919 a 21 de noviembre de 1922), sometido a estrictas medidas restrictivas y de control de su correspondencia. Para sus compañeros de prisión su muerte fue un asesinato de Estado.

Jacinto Barrera Bassols

Bibliografía:

Diego Abad de Santillán. Ricardo Flores Magón, El apóstol de la Revolución Social Mexicana. México, Grupo Cultural Ricardo Flores Magón, 1925; 131 pp.

Ward S. Albro. Always a Rebel. Ricardo Flores Magón and the Mexican Revolution. Fort Worth, Texas, Texas Christian University Press, 1992; 219 pp.

Regeneración (1900-1918) consultado en http://archivomagon.net/