CORRESPONDENCIA

1905

[January, 1905,] San Antonio, Texas

To the Third Assistant Postmaster
Washington, DC
Dear Sir:
We beg you to inform us if our paper Regeneración which is plublished here and registered as second class mail matter, could be removed to some other city in United States and still the registration as second class be valid without making a new application1.
Kindly answer and oblige yours truly

Ricardo Flores Magón

San Antonio, Texas, [a 5 de enero de 1905].

Tercer Asistente del Administrador de Correos,
Washington, D.C.
Estimado Señor:
Le ruego informarnos si nuestro periódico “Regeneración”, publicado en esta ciudad y registrado como artículo postal de segunda clase, puede trasladarse a otra ciudad de los Estados Unidos, y seguir conservando su registro en la categoría postal de segunda clase sin que sea necesaria una nueva solicitud.

Agradeciendo su amable respuesta.

Ricardo Flores Magón


1 Regeneración, segunda época, comenzó a publicarse en la ciudad de San Antonio, Texas, el 4 de noviembre de 1904 con Ricardo Flores Magón como director, Juan Sarabia como jefe de redacción y Enrique Flores Magón. La irrupción de un hombre armado en las oficinas del periódico, la cancelación del registro de Regeneración como material de cuarta clase por parte de las autoridades postales norteamericanas en diciembre de ese año, orillará a sus editores a mudarse de ciudad.


Fuente: AHSRE

San Antonio Texas, U.S.A. 9 [de] enero [de] 1905

Señor F. de P. Castrejón
Pachuca [, Hidalgo]

Estimado amigo:
Recibí la apreciable de usted de 26 de diciembre así como el paquete con los billetes de felicitación de año nuevo.
Es realmente inaudito lo que le ocurrió a usted con esos billetes que ni por asomo pudieran dar pretexto a una inquina tan burda.
Hemos procurado vendérselos a usted aquí, pero con mal éxito, porque llegaron demasiado tarde. Como no creemos hacer nada ya con ellos, se los devolvemos a usted según nos lo indica, excepto los cincuenta u ochenta de que habremos dispuesto.
Todos nosotros enviamos a usted muy afectuosos saludos y yo como siempre quedo su afectísimo amigo.

R[icardo] F[lores] Magón


Fuente: CST

Secretaría Partícular del Gobernador del Estado de México.
Toluca, febrero 2 de 1905

Señor don Ricardo Flores Magón
San Antonio Texas, E. U. A.
P. O. Box 1133

Muy Señor mío:
En contestación de su estimada carta circular del 23 del pasado enero, manifiesto a usted. Y ello no le causará sorpresa alguna, que identificado a la causa porfirista desde los años de mi primera infancia y habiendo tenido el honor más tarde de servir once años a las órdenes inmediatas del señor general Díaz, como su ayudante de Campo y Jefe de su Estado Mayor, y debiéndole en mi vida privada y en mi existencia como servidor de la Nación, consideraciones de toda especie, personales favores y los adelantos de mi carrera, no me es dado honradamente, coadyuvar a la labor de usted, ni pecuniariamente ni de otra manera. Liberal de corazón y respetando las convicciones de todos no me permito expresar un juicio acerca de la conducta de usted de sus tendencias y de su labor, juzgada por muchos como poco patriótica. No comparto sus opiniones, pero las respeto, juzgándolas hijas de la mayor buena fe a la vez que como fruto de legítimo derecho que a usted asiste de opinar en las cosas públicas de su país.
            Ordeno que los periódicos le sean devueltos, si acaso se han recibido, y rogando a usted excuse la franqueza de mi lenguaje, le aseguro que no tengo personalmente hacia usted ningún prejuicio y que le deseo todo bien.

Fernando González


Fuente: REG

[San Antonio, Texas, 5 de febrero de 1905]

Señor General Fernando González
Gobernador del Estado de México
Toluca, México

Muy señor mío:
He recibido la atenta carta de usted fecha 2 del actual,1 en respuesta a mi circular dirigida a las diez mil personas que están recibiendo Regeneración, entre las que usted se contaba y a las cuales atentamente hacía la súplica de que me enviaran directamente el importe de la suscripción que se sirvieran tomar, por sernos imposible depositar nuestros giros en el Correo en México, debido a denegación arbitraria por el gobierno del general Díaz, de un derecho que nos da la ley.
Habría acusado a usted simple recibo de su carta en la que me manifiesta que devuelve los periódicos que se le habían mandado y no toma la subscripción, en lo que está usted en su derecho, si no fuera porque en vez de concentrarse usted a esa simple contestación comercial en un asunto comercial como es el pago de una subscripción, se permite usted entrar en su carta en consideraciones y deslizar palabras que no me es posible dejar pasar desapercibidas.
Dice usted que no puede coadyuvar a mi labor ni pecuniariamente ni de otra manera. Me permitirá usted que le diga que jamás he solicitado de usted ni de gobernante alguno, y de su carácter de gobernante se enviste usted para contestarme, ayuda pecuniaria ni otra cualquiera.
Tan presuntuosa y pérfida insinuación solo pudo escapársele a usted concediéndole la buena fe que usted me concede, por la costumbre y erróneo criterio de los gobernantes mexicanos que creen que en todos sus actos y palabras dispensan una merced, que no ven de su parte obligaciones que cumplir sino graciosas concesiones que otorgar, ni de parte de los ciudadanos, para ellos sus súbditos, derechos que reclamar y que exigir sino favores y confesiones que suplicar y pedir.
Me dice usted que hay muchos que califican mi labor de poco patriótica, a la vez que asienta que no se permite expresar un juicio acerca de ella y de mi conducta y tendencias. Su padre de usted,2 habría hablado con sencilla franqueza haciéndose responsable de sus palabras, pero usted achaca a esos muchos una acusación en que no se decide directamente por ese tacto que admitirá en su discípulo aventajado el general Díaz, hábil como un Jesuita para decir y no decir a la vez, en el arte de la manifestación de los actos y de las palabras.
A esos muchos cuya opinión usted veladamente prohija, ya les hemos contestado que la Patria, no es el general Díaz, que el general Díaz es precisamente lo opuesto a la Patria, es su enemigo, su tirano, el destructor de la Patria, a la que ha empobrecido, a la que ha dejado en la ignorancia, a la que ha entregado al clericalismo, a la que le ha desgarrado sus instituciones y a la que vende y compromete con el extranjero, en los empréstitos y con las concesiones escandalosas.
Dice usted que está identificando a la causa porfirista desde su primera infancia (sic) y que le debe usted al general Díaz en su vida privada y pública personales favores y los adelantos en su carrera.
No me corresponde saber las consideraciones que el general Díaz haya tenido para usted en su vida privada, en sus afectos, en sus ilusiones de la primera infancia o la primera juventud.
Pero en la vida pública dicen muchos y con ellos yo, que le debe usted al general Díaz una gratitud infinita por su lealtad y adhesión al padre de usted por la acusación ante la Cámara, por la ruidosa oposición y la intriga que le impidió reconocer la deuda inglesa3 negocio que consumó en seguida sin obstáculos el general Díaz, por la asonada del nickel en la capital,4 promovida por [Manuel] Romero Rubio y Díaz; por el alejamiento en que tuvo al padre de usted y la nulificación de sus partidarios después de haberse afianzado en el poder el general Díaz en su ya no interrumpidas reelecciones y por las dolorosas reformas constitucionales hechas en el período presidencial del padre de usted como la reforma del artículo 7º5 con la que acarrearon al general González condenaciones que en realidad le corresponden al general Díaz.
Es cierto que le debe usted los adelantos de su carrera, haber llegado a general en la serenidad y el reposo de cementerio de una paz octaviana.
Pero tales ventajas personales por estar en un platillo de la balanza, dicen muchos, como yo que es increíble que pesen más que las desgracias que el general Díaz ha infligido a la patria y que las infidelidades y traiciones con que amargó las horas del padre de usted.
Usando con sinceridad las propias palabras de usted para mí, diré que “rogando a usted que excuse la franqueza de mi lenguaje, le aseguro que no tengo personalmente hacia usted ningún juicio y que le deseo todo bien.”
De usted atento, seguro servidor

Ricardo Flores Magón


1 Véase misiva del 2 de febrero de 1905
2 Refiérese al general Manuel González, presidente de México de 1880 a 1884.
3 A fines de noviembre de 1883, diez días antes de la toma de poder de Porfiro Díaz, y después de varias sesiones del Congreso de la Unión que terminaron en desordenes, el presidente Manuel González mandó suspender el dictamen relativo al contrato Noetzlin para el arreglo y conversión de la deuda pública. En el Plan de Tuxtepec, (1876) Porfirio Díaz asentó: “el Presidente [Lerdo de Tejada] y sus favoritos han pactado el reconocimiento de la deuda inglesa, mediante dos millones de pesos que se reparten por sus agencias.” La deuda fue reconocida por el gobierno de Díaz en 1884.
4 El 21 de diciembre de 1882, una turba recorrió las calles de la ciudad de México, apedreando negocios, aparadores y faroles protestando por el curso forzoso de monedas de nickel y el retiro de las de plata por parte del gobierno de Manuel González.
5 Refiérese a la reforma del artículo 7 de la Constitución de 1857, que encomendó a los tribunales comúnes los delitos de imprenta.


Fuente: REG

Saint Louis, Missouri, 5 de marzo de 1905

Sr. Francisco I. Madero
San Pedro, Coah.

Estimado Señor y muy fino amigo:
Me había sido imposible escribir a U. de ésta. Al principio no lo hice porque temí dirigirme a U. en la forma en la que lo había hehco antes, al saber que estaban violando la correspondencia de Us y aún temí por un tiempo que no hubiera llegad a poder de U. mi última carta de San Antonio.
Después, cuando ya recibí la amable contestación de U. a esa carta quise escribirle leugo, pero un cúmulo de trabajo originado de la necesidad de sacar el periódico con la exactitud que el correo requiere para justificar un buen informe que acredite la concesión del registro en Washington , me impidió hasta hoy, contra mi voluntad, escribir a U.
Refiriéndome a su grata última fecha 22 de febrero, le manifiesto que su segunda libranza por $900.00 endosada a mi favor y remitida para su cobro a Nueva York, me fue ya pagada, así como la primera de $600.00 que envié de San Antonio para su cobro.
Repito a U. lo que le dije en mi anterior. A no ser por U. huniéramos marchado, dada nuestra difícil situación en San Antonio, al desastre, a la derrota a la anulación completa de nuestros trabajos y de nuestros esfuerzos por las maquinaciones del Gobierno, sin duda con más infleuncia, con su oro corruptor, que nosostros desprovistos de elementos y arrojados sin defensa a una lucha tan desigual.
U. no puede comprender lo que le hemos agradecido su valiosísimo servicio y la deuda de gratitud sincera que contraemos hacia U., no solo por el favor personal y las ventajas de tranquilidad y de relativo deshago que hemos podido tener en nuestro cambio y la nueva instalación de nuestros trabajos, sino porque la causa que sostenemos la amamos tanto que preferiríamos morir a no luchar por ella pues con ella sentimos identificada nuestra alma y nuestra vida que no creemos emplear mejor que consagrándola a al defensa de nuestro pueblo tan noble y generoso cuanto desdichado bajo el régimen de la tiranía que le ha tocado en lote sufrir a pesar de sus gloriosos esfuerzos de épocas pasadas en que porél, murieron y lucharon hombres tan puros y desinteresados como lo fueron, para no hablar sino de épocas recientes, nuestros padres de Ayutla y la Reforma.
A no ser, sinceramente, por la oportuna y por lo mismo inapreciable ayuda de U. ese ideal de lucha se hubiera hundido, nos habríamos visto anonadados bajo el peso de la tiranía y reducidos a la desesperación y la impotencia.
Cuando U. reciba esta ya habrá visto los dos primeros números sacados aquí y aunque malejos porque los hemos escrito en medio de la confusión y el aturdimiento que el exceso de menudo trabajo del cambio y reinstalación nos ha ocasionado, preferimos que salieran así y también mal impresos por la falta de acentos, eñes, y otras, antes que interrumpir la aparición y producir un ligero decaimineto de ánimo de nuestros correligionarios si tal suspensión aunque momentánea hubiera ocurrido.
Tan luego como nos llegue la letra, entraremos de lleno a nuestro trabajo normal y eso será en breve pues la empacamos y remitimos de San Anantonio desde nuestra salida. En cuanto al registro esperamos obtenerlo a juzgar por la buena acogida que nuestro periódico recibió de parte de este Postmaster, quien al revisar nuestras listas y comprobantes de subscriptores tuvo el cumplimiento de decirnos que pocos periódicos había aquí, tan bien arreglados y ordenados como el nuestro. Así es que hay que esperar que su informe sea favorable y que pronto tengamosde washington una favorable resolución.
Camilo no se quedó en San Antonio. Hemos hablado mucho y, como todos nosotros, está ansios de trabajos más importantes, eficaces y rápidos, los que consideramos ya viables si en un noble esfuerzo se reunen los elementos siquiera indispensables.
Ha lamentado que esta ocasión de conferenciar con U. no se haya aprovechado; pero cuando a U. se le facilite, por sus muchos negocios, venir, Camilo podrá ir a encontrar a U. a San Antonio y aun sería preferible que a Austin para hacer la entrevista menos visible pues en San Antonio podría traslucirse por el numeroso elemento mexicano que allí reside, lo que Austin, a solo tres horas de allí, no sucedería ya. U. puede avisarnos con la anticipación que crea oportno por carta o por telegrama convencional que hable de cualquier asunto para que señale una fecha, que ya entenderemos que es la de la entrevista en Austin, qué día fija U., rogándole que su carta o telegrama lo mande con el nombre y dirección que ya tiene y usó en su última, pero suprimiendo la inicial intermedia del nombre para que la persona de esa dirección, sepa que esa es correpondencia exclusivamente para nosotros.
Espero, como siempre, con gran empeño, las noticas que U. se sirva comunicarme, y U. hágame las indicaciones necearias dado su pleno conocimiento del estado de los asuntos.
sabe U. que queda como siempre a sus apreciables órdenes, su afmo. amigo y correligionario

Ricardo Flores Magón


Fuente: CST

Saint Louis, Missouri,1 abril 6 de 1905

Señor doctor don Ignacio L. Verduzco
Calle del Moro 56
Guadalajara, Jalisco

Mi muy querido amigo y correligionario:
Grata sorpresa nos causó su apreciable de 20 del pasado marzo en la que se sirve decirnos que ya no ejerce su profesión convirtiéndose en agente de una casa de comercio.
Mucho lamentamos la guerra solapada y cobarde que se le ha hecho por sus buenas ideas; pero también mucho admiramos el temple de su alma luchadora. No cede usted no ceja, no entra en transacciones con los enemigos de la luz. Bien hecho amigo mío; usted ha sufrido por sus ideas, pero debe sentir la honda satisfacción de haber cumplido con su deber de buen ciudadano. Por ese temple de alma, por esa fortaleza de espíritu, por su sacrificio en pro del ideal, lo felicitamos y lo aplaudimos.
Algún día, querido amigo, veremos triunfar la libertad que con tantos sacrificios hemos pretendido hacer ver.
No está lejano el día, efectivamente, en que el tirano se derrumbe. Tengamos confianza en el porvenir y luchemos en nuestra esfera de acción por la preparación de ese porvenir.
Magnífica es la ocupación que tiene usted ahora para traerse adeptos a la buena causa. Hable usted con los conciudadanos, convénzalos de que el autor de todos los males es el maridaje de la tiranía y del clero, haga usted la luz en los cerebros de los humildes, de los que sufren sin darse cuenta de sus sufrimientos como pobres bestias azoradas. El día en que una buena parte de nuestros conciudadanos comprendan de donde proviene la miseria y la abyección que se nota en México, ese día será el último del tirano.
La gente sufre hambre y no sabe quién es la causa. Con la protección desmedida a los ricos, la gente sufre falta de justicia y no sábe que es la tiranía de los mandatarios quien provoca ese estado de injusticia y de abuso y de crimen en que se vive en nuestra desdichada Patria. Usted puede, en virtud de viajar, sembrar la buena idea. Ya algunos la comprenden, pero hay cerebros rudos que todavía no conciben que pueda haber un mejor estado: político y social.
Ojalá que como usted dice, que cuando venga a [El] Paso [, Texas] pueda darse una vueltecita por acá. Eso sería muy bueno, pues podríamos hablar extensamente sobre nuestros proyectos y aun sobre nuestras ilusiones sobre el porvenir de la Patria querida.
Le deseamos prosperidades en su nueva ocupación.
No sabemos por qué razón habrá dejado de recibir usted algunos números del periódico. Su nombre de usted no puede ser borrado de nuestras listas y no me explico por lo mismo cual es la causa por la que se extravien los números del periódico.
A la señorita profesora le estamos enviando el periódico con toda regularidad.
Si desea usted que le enviemos el periódico a los diferentes puntos por donde ande en sus agencias, lo haremos con gusto.
Reciba cordiales saludos de todos los amigos y un abrazo de su amigo que mucho lo quiere

[Ricardo Flores Magón]


1 A mediados de febrero de 1905, RFM y Juan Sarabia se trasladaron a la ciudad de Saint Louis, Missouri, e instalaron en el edificio sito en 107 North Channing Avenue, lugar que utilizaron como oficina y taller del periódico Regeneración.


Fuente: AJFM

Saint Louis, Mo. Junio 12 de 1905.

Sra. Doña Clara Houg de Flores Magón.

Mixcoac.

Querida hermana:

Hoy recibimos un telegrama que nos ha llenado de angustia y de desesperación. Comprendo que debe ser muy grave el estado de la salud de nuestro pobre Chú. Tengo el corazón oprimido de dolor y de inquietud.

Dime qué es lo que tiene Chú. Escríbeme pronto. Hoy pongo un telegrama a Eugenio1 porque no sé dónde vivirá Calvillo2 que es quien puso el telegrama dándome la triste noticia de la enfermedad de nuestro pobre hermano.

Mi excelente amigo, el Sr. Quesnel,3 me envía una carta que también recibí hoy, en la que me dice que el estado de salud de Chú es grave y que su moral está muy decaída por la deuda de dinero que tiene que pagar en este mes.

He vencido toda repugnancia a pedir favores a personas extrañas y hoy me dirijo a un correligionario rico para que por telégrafo me haga favor de situar a tu nombre ochocientos pesos moneda mexicana que yo le pagaré después. Ojalá que ese amigo me preste ese servicio, pues creo que así la enfermedad de Chú cederá, libre ya de la preocupación que ha de tener de no poder cumplir su compromiso.

En caso de que me preste el dinero el amigo de que te hablo, irá con la dirección de tu nombre, pero como no me acuerdo del número de la casa de Mixcoac, irá así: Sra. Clara Houg de Flores Magón, c/o Lic. Eugenio L. Arnoux, Montealegre 14.

Espero que me pondrás al corriente del estado de la salud de nuestro Chú. Estoy anonadado por este suceso tan inesperado y que me hace presumir que es grave, bastante grave la enfermedad.

Adiós Clara. Tanto como tú sufrimos Enrique y yo. Recibe un abrazo de los dos.


1 Eugenio L. Arnoux. Abogado. Colaborador de la primera época de Regeneración (1900-1911). Junto con los hermanos J y RFM formó la Asociación Liberal Reformista, con Diódoro Batalla como presidente (1 de abril de 1901, ciudad de México). No se le conoce participación política posterior.

2 Probable referencia al doctor Leopoldo Calvillo, quien formó parte de la comisión de propaganda de la candidatura presidencial Manuel Calero-Jesús Flores Magón (1911).

3 Alfredo Quesnel, periodista veracruzano, director de La Punzada (Puebla, Pue., 1905). Por sus escritos fue encarcelado por el gobernador Mucio Martínez (1905). Fue miembro del plm y mantenía correspondencia con la Junta. Se levantó en armas en la región de Tlaxcala-Puebla hacia fines de 1910 y se vinculó con las fuerzas zapatistas, siendo nombrado Secretario particular de Emiliano Zapata. En octubre de 1911 fue encarcelado en Belem por denunciar un intento de asesinato en contra de Francisco I. Madero y Emiliano Zapata, en el que estaría involucrada la propia familia Madero. Salió de la cárcel al comienzo del llamado “Cuartelazo”, al parecer por órdenes de Madero, al regreso de su viaje a Cuautla, donde se entrevistó con el jefe suriano. Fue el conducto que utilizó Venustiano Carranza para invitar a Emiliano Zapata a sumarse al Plan de Guadalupe. Militó en las fuerzas zapatistas al menos hasta 1915.


Fuente: AJFM

Saint Louis, Missouri, junio 14 de 1905

Señor don Amador Venzor
Parral, Chihuahua

Muy señor mío:
Con su grata de l0 del corriente recibí la lista que se sirvió usted enviarme de las personas que pueden aceptar la suscripción del periódico.
Muy agradecido le estoy a usted por haber atendido mi indicación.
Rogándole se sirva aceptar mis excusas por la molestia, quedo de usted afectísimo, atento, seguro servidor y amigo.

Ricardo Flores Magón


Fuente: AHSRE