CORRESPONDENCIA

1899

Amapa, [Oaxaca,] 1 julio 23 de 1899

Señor don Enrique Flores Magón
México

Muy querido Enrique:
Dices que agradeces te mande saludos cuando escribo. No puedes imaginarte, por lo que a mi toca, el placer que me causa, si no de ver tus letras, porque ahora escribiste en máquina, si de ver tus conceptos transcritos en correcta forma en el papel, mi gran debilidad; el papel es para mi un ídolo y creo que no en un lejano tiempo, sea mi arma muy grande: el periódico.
Yo lucharé en ese sentido y grande será la utilidad. Conozco a fondo el negocio. Es de porvenir y si tú quieres dedicarte, nada te costaría hacer tus ensayos. Estudia mucho, en caso de que te resuelvas, nada te costaría hacer tus ensayos: el buen periodista debe ser casi un omnisciente.
Tu sueño es cierto; aunque ahora yo estoy estragado. Figúrate que nos pasamos más de ocho días sin comer nada de carne, porque nadie mata ganado. Sin embargo ya matarán reses y entonces me emparejo. Yo estaba ya muy bonito, también sin modestia como tú pones, muy coloradito y antojadizo para las muchachas. Ahora estoy amarillito y sin embargo me quieren “las costeñas.” Mucho te quiere.

El Cochinito. [Ricardo Flores Magón]


1 Ricardo Flores Magón (RFM) vivió, entre 1897 y 1900, en la región oxaqueña de la que provenía su familia paterna. En la población de Amapa, distrito de Mazatlán de las Flores, trabajó como contador en la “Compañía Siordia y Flores Magón, comerciantes, importadores, expotadores y comisionistas”. Su regreso a México debió darse a principios de mayo de 1900. En agosto de ese mismo año apareció Regeneración, con Jesús Flores Magón como director y RFM como administrador.


Fuente: APEFM

Amapa, [Oaxaca,] agosto 16 de 1899

Señor don Enrique Flores Magón
México

Muy querido Enrique:
En mi anterior me permito darte algunos consejos para pensar, es decir para saber pensar, y de ese modo dar al papel el pensamiento o pensamientos. Procura seguirlos que es el único medio eficaz que creo pueda haber para la confección más o menos mala de lombrices. Sobre todo lee mucho, pero lee con atención, buenas obras, porque si lees las malas que son las más, nada vas a aprender. Procura además definir tu estilo, es decir, la particularidad de tus obras, la diferencia que debe haber con respecto a las otras. Si escribes lo mismo que todos, procura dar carácter a tus escritos de manera que se distingan de todos los demás y entre sí tengan el mismo sello, igualándoles. En una palabra, forma tu estilo. Esto es lo más dificil y hay que procurarlo para no caer en la vulgaridad de los copistas.
En la casa hay un tratadito muy claro de retórica y poética de Campillo y Correa1; aprende bien ese librito que te puede servir de escalón.
Lee mucha Historia, procurando investigar la influencia de unas civilizaciones para otras; las causas que han motivado determinados efectos, etcétera y de ese modo tendrás la filosofía de la Historia. La Historia General de Justo Sierra2 es una obra muy completa y enseña a filosofar en la Historia. Es lo más importante de la Historia, su Filosofía.
La Historia de México no la hagas a un lado.
La Geografía es muy sencilla, basta con leerla atentamente.
La Filosofía es difícil y no debes comenzar por ella como quieres; hay que preparar convenientemente el entendimiento. Comienza por la Historia, Geografía, Nociones de Ciencias Físicas y Naturales, Gramática Castellana y en seguida puedes entrar de lleno al estudio de la Filosofía, que es hermosísimo.
Entretanto puedes ir ejercitando tu inteligencia en trabajitos literarios. No es mucho trabajo aprender con método como comprenderlas y ahora que no tienes la obligación de la escuela lo harás con facilidad. Yo deseo que aprendas para que no vayas a llegar a viejo hecho un ignorante. Eso sería malo. Y sobre todo, algo se pesca, sabiendo.
Te quiere tu hermano,


1 Campillo y Correa, Narciso, Retórica y poética o literatura preceptiva, Madrid, Librería de la Viuda de Hernando y Cía., 1893.

2 Justo Sierra, Historia General. Manuel escolar destinado a la enseñanza preparatoria y normal, México, Oficina Tip. de la Secretaría de Fomento, 1891.


Fuente: APEFM

Amapa, [Oaxaca,] septiembre 17 de 1899

Señor don Enrique Flores Magón
México

Muy querido Enrique:
No había contestado tus anteriores en virtud de que el tiempo para ello me había faltado. Ahora estoy un tanto descansado y lo hago.
Especialmente quiero referirme a tu trabajito “Mañana de invierno,” que adjuntaste a tu última. Bien te decía yo que ensayaras. Tienes bonitos toques, aunque toscos; pero por algo se ha de empezar. No desmayes. Nadie nace sabiendo. Y si alguna arte es difícil, esto de la literatura es uno de ellos. Constancia, estudio y buena voluntad sólo te recomiendo.
El asunto que escogiste es simpático para que deje de ser bello. Hace sentir; pero siempre ensaya, ensaya mucho. Termina el trabajo con un buen rasgo de humour. Estudia bien el género, que está llamado a mucho porvenir, sobre todo hoy que priva el género chico entre los mexicanos. Ya vez el bonito éxito que han estado alcanzando en el teatro las obritas de ese género.
Sin más recibe un fuerte abrazo de tu hermano que te quiere,

Ricardo Flores Magón


Fuente: APEFM

Amapa, [Oaxaca,] septiembre 20 de 1899

Señor don Enrique Flores Magón
México

Muy querido Enrique:
Agradezco de todo corazón la felicitación que me envías en tu grata del 12 de corriente.  Bien hubiera querido como Guachita1 haber pasado el 16 con ustedes. Pero confío en que el año entrante por esa época ya habré dejado estos lugares. Hay que esperar.
Y entonces ¡qué contentos estaremos! recordando los estúpidos guateques de estos negros, que no tienen ni tantita de sal para sus bailes. Todo se les vuelve gritería con voces nasales y un zapateo sobre de una tarima.
Esa es la diversión de aquí.
Vuelvo a repetir mis agradecimientos sinceros por tu felicitación y mis deseos son de que te conserves con bien.

Ricardo Flores Magón


1 Refiérese a Margarita Magón de Flores, madre de RFM.


Fuente: APEFM

Amapa, [Oaxaca,] septiembre 24 de 1899

Señor don Enrique Flores Magón
México

Mi muy querido Enrique:
A guisa de apéndice a la cartita de mi Guachita de 16 del corriente, pusiste, por si no había yo recibido tu felicitación, una nueva, que te agradezco tanto como lo que me pusiste en la anterior.
Pobre Guachita. Debe conformarse, que al fin no siempre he de estar afuera y lejos de la casa. Resignación, mucha resignación, y fuerza de voluntad.
¡Ah! si todo se hiciera como uno lo desea. Pero al fin hermanos, tenemos que conformarnos con lo que se recibe, aunque siempre se esté soñando con alcanzar nuevas y bellas cosas.
Pueden alcanzarse; pero con trabajo, con fe, con constancia. Y los que desean alcanzarlas, en vez de desear la cosa misma, deben desear tener la fe y la consistencia, que por si solas, las cosas tienen que caer bajo nuestro imperio.
Saluda cariñosamente a los amigos que me mandan saludos por tu conducto; y tú, Enrique, recibe el cariño de tu hermano.

Ricardo Flores Magón


Fuente: APEFM

Amapa, [Oaxaca,] octubre 28 de 1899

Señor don Enrique Flores Magón
México

Muy querido Enrique:
Me refiero a tu grata del 21 del presente en la que me dices que Guachita estuvo mala de gripa. Esa es fruta de la estación, añadida con pulmonias, tifos y otras yerbas; de las que tan acostumbrados están los habitantes de México, que ya ni aprecio les hacen. Es lo que sucede siempre, el continuo peligro hace que se pierda el temor que naturalmente inspira todo lo que atenta en cualquier modo a nuestra conservación. Por aquí la plaga consiste en calenturas. Es el azote de los costeños y mata a muchos de ellos. También el vómito; pero ese no se ha asomado por Amapa, quedándose en Tuxtepec. Allí si los ha atornillado y más a los trabajadores del Valle Nacional que maltratados y hambrientos no tienen fuerza para resistir el mal, y están en condiciones favorables para que los ataque. Quién sabe si valga más que se mueran y dejen de sufrir los golpes de sus malditos vegueros que son más crueles que una pantera.
Esa pobre gente de Valle Nacional, Valle Real, Usila, Osumacín y todas esas tierras tabaqueras sufren más que en el infierno mismo. Apenas si les dan de comer y los tienen todo el día al rayo del sol trabajando a fuerza de chicote. Sucede que se enferman, como es natural, con ese trato inhumano y agonizando aún el individuo, todavía vivo los entierran, sin oir sus protestas, y como el infeliz moribundo ya no tiene fuerza no puede levantarse del hoyo en que lo echan y comienzan a echarle tierra, sin apiadarse de los gemidos del enfermo; en seguida pisonean y se van. Son enterrados vivos y eso sólo porque el desgraciado enfermo sólo hace gastos y no trabaja. Así tratan a los enganchados.1 Por la noche los encierran en un chiquero bajo de llave para que no se escapen y todavía andan rondas toda la noche cuidando de que no se fuguen.
Pero parece que las maldiciones están surtiendo efecto, porque la ruina se ha dejado desplomar sobre los malditos vegueros y su tabaco vale ahora tres cacahuates. Ni con la miseria más horrible pagan esos hombres sus crímenes, perpretados al abrigo de las autoridades que son sus complices.
Sin más que enviarte un fuerte abrazo, recibe el cariño de tu hermano

Ricardo Flores Magón


1 Nombre dado a los trabajadores forzados destinados a las plantaciones y monterías del sur y sureste del país. Remite al mecanismo de su contratación semejante al reclutamiento militar.


Fuente: APEFM